• Se trata de incendios masivos que liberan tanto calor que el aire caliente sube a gran velocidad y succiona el oxígeno de los alrededores.
  • Eso desata ráfagas huracanadas y nubes de tormenta conocidas como pirocúmulos.
  • El fuego ya arrasó con 77.000 hectáreas de España y obligó a evacuar a más de 106.000 personas. En Gironda, Francia, las llamas ya consumieron 42.000 hectáreas.