El piloto de 55 años reza mientras el avión cae y se puede oír a su joven copiloto gritar «vamos a estrellarnos contra el suelo». Fue el último instante antes de estrellarse.
El agua alcanzó hasta 5 metros de altura en algunas calles, mató a 36 personas y un número de desaparecidos que nunca se estimó con precisión. La inundación dañó aproximadamente 1.200 obras de arte, entre ellas el famoso crucifijo de Cimabue.
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