- El protagonista de esta historia trabajó durante varios años fuera de España, pero con el tiempo entendió que esa profesión no era el camino que quería seguir.
- Su vínculo con el pan, que había comenzado como una afición, terminó convirtiéndose en una alternativa laboral.
Daniel, de ingeniero a panadero: «Empecé con un horno pequeño y ahora facturo 3000 euros al mes desde un garaje»






Comentarios