- Dejó la capital española para mudarse junto a su esposa y dos hijos a un pueblo.
- Hoy asegura que, aunque no es más barato como creía, la calidad de vida lo compensa.
Hildemaro vive con su familia en un pueblo de Guadalajara y trabaja en Madrid: «Estábamos buscando vivir un poco más despacio. La vida rural no es más barata, pero la pago feliz»






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