La joven tenía 28 años, era conocida en las pasarelas de París y provenía de una acaudalada familia. Fue a buscar a uno de sus cuatro hijos a la escuela y nunca regresó.
El pastelero de la mítica pastelería Escribà en Barcelona se abre en canal en el pódcast ‘Sense filtres‘ para hablar de las adicciones y de cómo las terapias de grupo y el budismo le han ayudado a controlar su mente.
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