- La pareja ecuatoriana regresó de Europa y recuperó 4,5 hectáreas en Napo, donde plantó más de 300 ejemplares y levantó una reserva ecológica.
- Los animales llegan sin estar encerrados: encuentran refugio y alimento mientras la tala avanza en los terrenos vecinos.
Jorge y María viven en plena Amazonía junto a monos, guacamayos y loros que siguen visitando su bosque: «Ya están perdiendo su hábitat y el bosquecito que yo protejo es su salvación»






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